Elegí formarme en terapia Gestalt porque es un enfoque psicológico humanista que se centra en el aquí y ahora, la toma de conciencia y la responsabilidad personal. Permite que integremos nuestros pensamientos, emociones y sensaciones corporales. La falta de esa integración - debido a vivencias en nuestra temprana infancia - han hecho que en mayor o menor medida, esa integración no ha sido completada y “falta algo” que según el carácter de cada persona, se manifiesta de diversas maneras, pero resultan en general en un crónico malestar.
El resultado es que se han alzado corazas o mecanismos de defensa que fueron en su momento estrategias importantes para convivir con lo que experimentábamos en la infancia. Pero en la edad adulta estas estrategias que operan inconscientemente quedan obsoletas y frenan nuestra experiencia de una vida más plena. Alcanzar la integración nos ayuda a desarrollar nuestro máximo potencial, vivir con más disfrute, y no vernos tan limitados por situaciones adversas. De esta manera, conseguimos que la vida tenga más y mejor sabor.